Atlético, Barcelona, Real Madrid, Sevilla y Querer ganar

Querer ganar es una sensación que dura 90 minutos, que se irradia, que contagia a todos. A veces es el público el que insufla la voluntad de ganar. Otras veces un sólo jugador transmite al resto del equipo ese poder. La voluntad de ganar no se reserva para las ocasiones. Sabes qué equipo va a ganar cuando cuida todos los detalles para llevarse la victoria.

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No todos los equipos cuando saltan al campo quieren ganar de la misma manera. No todos los equipos se confeccionan igual. No todos entrenan de la misma forma para despertar la magia de querer ganar.

El Atlético ganó en el Wanda a la Roma y mantiene abiertas sus opciones, aunque depende del Qarabag. Pero necesita ganar en Londres, y que el equipo azerí le robe al menos un punto a los romanos. La misión es difícil, pero la primera parte se cumplió, que era batir a la Roma en Madrid.

Las sensaciones no eran las de otras temporadas, otros partidos. Aunque Simeone gesticulara en la banda como siempre (me pregunto por qué algunas veces gesticula por partida doble: mirando a sus jugadores y -dándose la vuelta- prolongado la gesticulación hacia el público; a menudo diciendo algo, aunque no entiendo qué dice, ni porqué alarga el gesto). Las sensaciones, decía, no eran las del "atleti" que tan bien se ha portado en los últimos tiempos. Querer ganar.

Era antes el tran-tran, el ruido de fondo, ganar, ganar, ganar. Algo que se siente -no se oye- cuando es imperativo que el equipo rival no marque, no se adelante, no complique más las cosas. Y el Atlético cumplió, arriba, y atrás. Ahora solo queda una oración, y que el Qarabag sorprenda a los romanos.

Lo cual es posible si el capitán Sadygov no pierde el partido por sanción, pues recibió una tarjeta roja que sorprendió incluso a los del Chelsea. Sadygov encarna el “querer ganar.” Es el capitán: es un ejemplo siempre; reprende en privado y aplaude visiblemente a los suyos.

Por su parte, el Sevilla, ¿"querer ganar"? No puede ser un Guadiana desaparece medio tiempo y aparece en la segunda parte para meter al Liverpool 3 goles. 3 goles no es un hecho menor.

En la última jornada el Sevilla debe viajar a por la victoria a Eslovenia y no depender de una carambola inverosímil: que el Liverpool pinche en Anfield con el Spartak de Moscú.

15 goles en contra de los eslovenos y 2 a favor invitan a la relajación. No hay, sin embargo, que confiarse: “querer ganar”. Cada equipo se tropieza con su “karabag” y lo mejor es no relajarse, sevillistas.

Querer ganar se expresa también aplastando las dificultades que parecen menores. ¡Que recuerden los sevillistas lo que sucedió en su partido en Moscú! Donde concedieron la mayor victoria de cualquier equipo ruso en Champions 5-1.

Real Madrid y Barcelona, con distinto aire, entran en octavos. El FC Barcelona con los galones de primero de grupo, que además aprovechó esta ronda para vengarse de la Juventus, la bestia parda del pasado año. Aunque no lo suficiente, pues en el último partido podría pasar como segundo el equipo italiano.

Messi quiere ganar. El Barsa quiere ganar. Y puede. En el banquillo en la primera parte, el argentino saltó al campo en la segunda y el campo se inclinó hacia la portería de Buffon. Las ocasiones fueron blaugranas. Messi lleva en la sangre el fuego de “querer ganar”. Y el equipo se contagia no solo de la calidad del astro, sino del fuego “querer ganar”.

Messi no se distrae con sonrisas al árbitro, con reclamaciones, no gesticula ni hacia los compañeros, ni para el público, ni para el árbitro: entorna los ojillos, y piensa en la jugada... no es un soldado del fútbol, a veces aparece como Napoleón donde se le necesita. Otras su sola presencia basta para empujar al equipo.

En Liga el Barsa está superando sus mejores registros, gracias a Messi, que suple a Neymar y al lesionado que llegó en su sustitución. Messi es querer ganar.

El Real Madrid pasa como segundo de grupo después de haber despachado al Appoel con una goleada en un partido en el que manaron goles para paliar la sequía de quienes más necesitaban hacer diana, Cristiano Ronaldo y Benzema.

A partir de ahora salvo el próximo partido frente al Dortmund, el Real Madrid deberá inyectarse en sangre dosis de “querer ganar” puesto que deberá ganar todo lo que juegue: todo. Un triple salto mortal sin red en cada jornada de Liga. ¿Está psicológicamente preparado el Real Madrid para este reto?

Messi he dicho que irradia fuerza, ambición. Sadyrov es un ejemplo para su equipo. ¿Tiene jugadores el Real Madrid que apoyen al joven, al inexperto, al que tiene un mal día? ¿La sola presencia de algún jugador del Real Madrid causa el efecto de la personalidad de Messi o Iniesta? Lo veremos. Porque a partir de ahora, deberá ganarlo todo. Otro buen punto de observación con la lupa del “querer ganar”.