Lo que los independentistas de Cataluña deben a la tauromaquia I Parte

La tauromaquia en Cataluña tiene pasado, presente y futuro. La decisión política de prohibir la tauromaquia desde 2012 no ha borrado el pasado ni anulado el presente. Al contrario, ha causado un "debe" como hemos escrito y ampliaremos. En cuanto al futuro, lo hemos visto en los museos, peñas, escuelas, toreros, banderilleros... y aficionados que mantienen viva la llama taurina. Y la transmiten.

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También transmite el fuego la rica historia y tradición taurina de Cataluña, que encontramos no sólo manifestada en redes sociales, sino en la afición al toro que se mantiene inalterada en formas autóctonas -el correbous- y en la asistencia a corridas en comunidades limítrofes y en el sur de Francia.

La fórmula a la que se recurrió para prohibir los toros en julio de 2010 demuestra que la misma fue una prohibición política, sin raíz social. Para que el resultado de la votación fuera asimilable por la sociedad (65 a 55 después de enormes presiones) se trasladó la fecha efectiva de la prohibición 18 meses, hasta enero de 2012. Este aplazamiento fue otro subterfugio añadido a las presiones habidas durante el debate de la prohibición para intentar hurtar al pueblo catalán su afición a la tauromaquia. El Tribunal Constitucional en Octubre de 2016 derogó aquella ley. Pero la deuda con la afición y con la cultura sigue viva.

Queda por delante un largo camino de vuelta a la normalidad. Los prohibicionistas engarzaron la tauromaquia entre las culturas a aniquilar por ser una costumbre compartida en todo el territorio español. Es necesario desenredar la madeja. Separar la política de la cultura y de la tauromaquia.

Los independentistas de Cataluña están en deuda con la tauromaquia como decíamos. El gobierno catalán cometió una gran injustica contra la afición catalana y contra la propia cultura catalana de la que no puede amputarse la cultura de la tauromaquia. Y al mismo tiempo, cometió una grave injusticia contra la tauromaquia en todo el mundo, tanto en su vertiente cultural como injusticia social hacia los aficionados.

La tauromaquia se fundamenta en el respeto. Cataluña, y Barcelona como su capital taurina, debe ganarse el respeto de los aficionados del mundo entero. Porque la prohibición de los toros y el insidioso modo de ejecutar la misma resultó ofensivo para la tauromaquia universal.

¿Cómo pueden los indepentistas catalanes autores de la prohibición recuperar el respeto de la afición mundial?

Presento una serie de actividades para recuperar los espacios taurinos en Cataluña y devolver el prestigio mundial que la comunidad catalana tuvo en la milenaria cultura de la tauromaquia desde Barcelona y su plaza de toros.
(2ª parte)