El Barcelona salva el honor hispano 18 X ¿Expulsarán al Barsa de la Champions?

Pues el FC Barcelona salvó el honor futbolistico español en una jornada nefasta. Real Madrid, Sevilla y Atlético, en distinto grado, sufrieron tropiezos en el camino a Kíev. El Barça, con su mejor arma, la recuperación del balón; y Messi, "querer ganar" sacó adelante el partido de manera notable.

En el minuto 17 se durmió el partido con un gol en propia puerta. Se durmió porque el Olympiacos comenzaba a ver pasar el balón, y sus posesiones no llegaban a ser tales: no trenzaba una jugada. La mejor jugada del FC Barcelona es la recuperación del balon. "Nuestros mejores entrenamientos" decía Xavi, el capitán "son los movimientos para recuperar el balón."

Los movimientos para recuperar el balón mejorados por la selección española, forman el cimiento de la victoria: ahogan al rival y oxigenan al conjunto recuperador.

El Barsa era propietario del balón. Por eso el partido se durmió y sólo cierto griterío regular de una grada, más política que deportiva (parecida a la plaza de toros de Pamplona en los sanfermines de hace casi 40 años) que ora bostezaba, ora gritaba, veía discurrir el partido con placidez somnolienta. Y así siguió en la segunda parte.

Bostezaba la grada, se aburría el balón simpre en las mismas botas, y el FC Barcelona jugaba con diez la segunda parte, tras la expulsión de Piqué por mano intencionada en el área, que suponía la segunda tarjeta.

Con el 1-0 y el Olympiacos en el potro de tortuna de no ver el balón, el partido entraba en fase de esperar al segundo gol a pesar de las imprecisines azulgranas, que con el pase, pase, pase, pase, pase... ganaba confianza en su mejor arma, la recuperación; pues los griegos, aunque con poca forma y poco conjuntados como equipo (5º en la liga helénica), no lograban llegar a la zona de remate azulgrana, donde Mascherano ocupó la plaza de Piqué.

El segundo gol llegó de falta, de Messi en el minuto 60 y tres minutos después, Digne cerró cualquier remota esperanza a los griegos de acercarse o a la portería o al marcador.

Con otro equipo quizá el FC Barcelona con diez hombres hubiera sufrido; con los helenos, no. El partido cayó en el tedio, la eliminatoria se encarriló.

Solo quedaba el enfado entre las partes, público, club y UEFA, como organizadores del torneo se disolvió entre silbidos, protestas y lluvia; aguantar el chaparrón bajo techo de goles por la presidencia; y la UEFA reteniendo pancartas y banderas a la entrada (una de las más flojas en Champions).

Y, atención, porque quizá la UEFA al menos teóricamente, ha contemplado la hipótesis de sancionar al FC Barcelona en diversos grados -incluyendo acaso expulsión de la competición- al menos en teoría, y como análisis para estar prevenidos, ante el riesgo político inminente: ¿Cómo setará el Nou Camp en enero, febrero? ¿o en la próxima jornada de Champions?

¿Messi? Querer ganar. No fue el de Argentina frente a Ecuador, donde él sólo sacó adelante un partido complicado. Pero cuando fue necesario puso la chispa en mitad del aburrimiento para doblegar la voluntad del equipo rival. Querer ganar.