Maneras de ganar, de querer ganar. Jornada 6ª

Atlético de Madrid y Sevilla disputan la Champions. El Atlético quiere ganar y en enero se lanzará con Diego Costa y Vitolo. Fijarse bien "quiere ganar"; y después de Kíev, el Atleti en el Wanda Metropolitano acogerá la Final en la próxima Champions: "El Atlético quiere ganar". @jagvaldezate



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Maneras de ganar, de querer ganar
Atlético de Madrid y Sevilla disputan la Champions. El Atlético quiere ganar y en enero se lanzará con Diego Costa y Vitolo. Fijarse bien "quiere ganar"; y después de Kíev, Madrid en el Wanda Metropolitano acogerá la Final en la próxima Champions: "El Atlético quiere ganar".

En la Jornada 6 y sábado por la mañana, se enfrentaron Atlético de Madrid y Sevilla, dos equipos de Champions, de pasiones futbolísticas con un 2-0 como resultado final. El Atlético apretó y agarró el 2º puesto en la tabla. Y el Sevilla demostró que merece el 3º por delante del Real Madrid. Y puso en aprietos al Atlético.

Atleti y Sevilla no eclipsaron los partidos de FC Barcelona -contra un Girona recién ascendido- ni el Alavés -último en la tabla y sin puntos- contra el Real Madrid.

El camino a Kíev es largo, y culmina una gran campaña de liga. Jugar mal la Liga regular tiene su eco en la Champions. El FC Barcelona con Messi batió al Girona, que aunque atacó, no gozó de suerte atrás, ni remató bien sus ocasiones. El Barsa mantiene el ritmo.

El Real Madrid, candidato favorito por "querer ganar" la 13ª no jugó bien, lo que es mejorable. Pero dos elementos de fondo, previos, rompen el ritmo firme en la Liga ritmo que es necesario para la Champions. Vamos al lío.

El año pasado por estas fechas el Real Madrid sufrió dos empates, contra el Villareal en casa, y Las Palmas en la isla. Luego visitó a otro equipo de "amarillo" el Dortmund, que le empató en el minuto 87 (2-2) un 27 de septiembre. El Barsa hasta entonces había perdido con el Alavés (1-2) en el Camp Nou y empatado (1-1) con el Atleti.

Qué no debe suceder en el Bernabéu para fundamentar jornada tras jornada en la liga sus pretensiones para llegar a Kíev y coronarse.

El jugador madridista no debe arbitrar los partidos. Punto primero. Ni durante. Ni después. Ni con indirectas. Por ejemplo ésta del capitán Sergio Ramos que reclama al árbitro en dos partidos ¡casualidad! frente al mismo entrenador: Quique Setién.

El público del Bernabéu no debe presionar al árbitro. Puede quejarse de las decisiones arbitrales. Pero no presionar. ¿Porqué? ¿Porqué? ¿Porqué?

¿Porqué? Porque si el Bernabéu se convierte en una caldera, estilo Wanda o Camp Nou, el estamento arbitral sufriría tales presiones externas que convertirían cada partido en cualquier campo en un infierno para cada árbitro y cada jornada.
Porque a uno de cada tres aficionados les interesa lo que hace el Atleti; a dos de cada tres, el Barsa. Y a todos, el Real Madrid.

¿Porqué? Porque cada afición de cualquier equipo está dispuesta a superar al Bernabéu entero gritando, presionando y armando "bulla". Y para evitar este incendio eventual, los árbitros actúan como domadores, tiran de látigo para impedir que la fiera del Bernabéu se desate y arrase -por imitación- los campos de España.

¿Porqué? Porque ganar va inlcuido en el sueldo astronómico que se llevan los jugadores. Y dar espectáculo. El club ha pagado a los mejores y el público reclama ganar y espectáculo.
La afición debe hacerse sentir pero "no debe calentar" el partido.

¿Porqué? Porque en las botas y el talento de los jugadores está la victoria, y no en reclamaciones arbitrales por decisiones más o menos discutibles.
Los jugadores deben ser fieles y responsables de lo que sucede en el campo, en la victoria y en la derrota.

El cerebro, el corazón y las botas de los jugadores recorrerán el largo camino a Kíev. Con ayuda de la afición. Pero serán los jugadores quienes gasten el calzado.

Fijarse bien: en "la jugada del Betis" que Ramos regaló al Alavés en el último minuto.