Por quién mueren los toros de lidia

De todos los animales que luchan en este momento entre la vida y la muerte, en este preciso instante en que tú lector recorres con la vista estas líneas, de todos ellos, solo el toro de combate tiene una oportunidad de sobrevivir. Todos los demás morirán.
Reflexión sobre el vídeo animalista del partido PACMA y la afición a la tauromaquia, que titulo "Por quién doblan los toros de combate".
— ¡Va por ustedes, y con mi perfil en tuiter! @EstoEsElPueblo
—El pueblo ha hablado: Gracias a García Lorca, Picasso, Alberti, Mikel Barceló y tantos genios de las artes que con su visión dan luz eterna a la voz del pueblo.


Por quién doblan los toros de combate

De todos los animales que luchan en este momento entre la vida y la muerte, en este preciso instante en que tú lector recorres con la vista estas líneas, de todos ellos, solo el toro de combate tiene una oportunidad de sobrevivir. Todos los demás morirán.

Es el ciclo de la vida: nacer, crecer, reproducirse y morir. Inexorable. Inevitable para toda forma de vida.

Si un cámara graba los últimos días de la vida de todos los pequeños animales que deben morir para producir una lechuga apta para el consumo humano, probablemente sentiremos lo mismo que viendo este documental elaborado por un grupo político antitaurino que nos muestra los últimos 15 minutos de la vida del toro de lidia que lucha, que se defiende, que ataca. Pero el toro tiene alternativa: pueden vencer a la muerte, siquiera temporalmente.

Todos los animalitos que habitan el territorio que dedicamos a producir alimentos, sufren el mismo destino: morir a manos de hombres, mujeres y niños que labran la tierra en cualquier rincón del mundo.

Su muerte y sufrimiento será ignorado. Estas muertes y sufrimientos, además, están discriminados, despreciados por quienes dicen preocuparse por el bienestar animal.

La muerte de millones de caracoles de todos los tamaños, de lombrices de miles de formas que deben perecer para producir una lechuga o una zanahoria no causa dolor, no intranquiliza: es invisible.

Muerte sin lamento; dolor sin anestesia. El progreso avanza

Los patrocinadores de este vídeo son un partido político que ha hecho de la abolición de la tauromaquia (y de la cooperación de los animales con el progreso de la humanidad) su razón de ser, de existir, de trabajar. Este partido político presenta un vídeo con imágenes truculentas para conmover, no para convencer. Para conmocionar, no para razonar.

Esas imágenes estudiadas y montadas con premeditación que nos asaltan de manera repentina, nos sobrecoge y asusta por su morbosidad, exagerada crueldad y dramatismo. Esto es la truculencia del partido político -muy minoritario- que paga por este vídeo contra la tauromaquia. Quieren provocar conmoción y espanto en el espectador. Para someter al espectador a un chantaje emocional: o te sometes a mi tesis, o eres inhumano.

Si en este momento visualizamos la muerte de los animales que en los laboratorios entregan su vida para salvar vidas humanas de niños, adultos y ancianos; si viéramos esos estertores finales, sentiríamos lo mismo que viendo los últimos 15 minutos de lucha de un toro de combate.

Si en este momento, ahora mismo una cámara nos muestra cómo muere un animal "que se hace viejo" en la selva: enfermo, enflaquecido, herido, abandonado de todos... en este momento sentiríamos una extraña inquietud, ante el sufrimiento inevitable que culmina el ciclo de la vida.

Son millones los animales que mueren así: sin fuerza, flacos, heridos o enfermos. Millones. Nadie socorrerá ni aliviará su agonía final. Incluso la labor encomiable de los cazadores es perseguida: este partido quiere ilegalizar el tiro de gracia que pone fin al dolor. Porque la caza, gestionada de forma racional y ética es la expresión de los mejores sentimientos del hombre.


Paradojas de la política y de la técnica de venta

La muerte del toro de lidia a cámara lenta, seleccionadas y enmarcadas en imágenes extremas, obtenidas después de visibilizar decenas y decenas de muertes conmueve. Inermes ante la cámara, el espectador queda en manos del director del documental, que puede manipular nuestros sentimientos de manera impúdica. Y el vídeo lo hace. Es el tremendismo de personas sin escrúpulos dispuestos a promover su actividad política hurtándole al ciudadano el uso de la razón.

Si viéramos cómo mueren miles de piojos y pulgas y ratas para que no se infecten las granjas, tanto las industriales como las ecológicas, si viéramos cómo deben morir para que la vaca, el cerdo, el cordero o el pollo de corral crezca sano, si viéramos en imágenes cómo muere un piojo, una pulga o un ratoncito, acabaríamos conmovidos igualmente.

Es este el ciclo de la vida. Como dijo el poeta, también "...una hoja de hierba, no es menos que el día de trabajo de las estrellas..." Y lo mismo que las estrellas tienen algo que indicarnos, también la sencilla brizna de hierba tiene su importancia.

Debemos asumir nuestra responsabilidad como seres racionales: como humanos somos estrellas en la tierra para los animales. Nuestra razón e inteligencia nos obligan a respetar al toro, a los animales de granja, a los que viven en el campo y en las selvas.

Debemos dar su importancia a los piojos y pulgas que maltratan a las bestias de corral. Debemos dar su importancia a los caracoles y lombrices que habitan los campos de labor. Debemos dar su valor a los animales, incluyendo los minúsculos microbios que son sacrificados para aliviar las penas de la vida humana, para alargar nuestros días, y todo ello nos corresponde realizarlo con respeto. La razón humana es la luz que guía a las bestias.

Todos los animales morirán -como las personas también mueren, moriremos, cada uno de nosotros ¡sí, tú, usted igualmente!- y antes de morir, quince minutos antes de las fatigas de la muerte; o un día con el peso de las angustias finales, acaso una semana con el golpe frío de la guadaña; un mes para la sentencia final; o sobrellevar un año los antojos de la muerte. Durante todos esos largos minutos, todos los animales, con sus 15 minutos finales como el toro; 24 horas, o un mes o un año de agonía, todos sufrirán. Sufriremos. Es parte del ciclo. Es la vida.

El sufrimiento es parte de la vida. No admitamos a quienes aplican dosis de sufrimiento en imágenes truculentas para impactar en el espectador y exigir de éste una respuesta política (a favor del manipulador, claro). El dolor es parte de la vida, pero no rige nuestras vidas. La razón sí.

No olvidar pues que el toro de combate luchará por su vida, y su sacrificio es un rito en nombre de los animales, de todos ellos: domésticos y salvajes, de piel o de pluma, del agua, del aire o del subsuelo o del microscopio. Respetemos el combate del bravo, su muerte digna. Un ritual en el que un hombre, vestido de luces expresa arte de manera razonada y sentida.

Y que estos quince minutos de la lidia del toro nos indiquen que ha sido tratado con respeto; que el hombre aún corona la naturaleza; que la razón, la inteligencia y los sentimientos dignifican la muerte del toro en el ruedo y, por consiguiente, la de todos los animales que entran en contacto con la raza humana.

La responsabilidad y sensibilidad de las personas se demuestra en el respeto hacia los animales. No se demuestra tratando a los animales como personas. O equiparando los derechos de los animales a los derechos de la infancia.

Tremendismo en política

Este vídeo para el partido político que lo patrocina puede utilizarse igualmente contra la gastronomía: basta con grabar los fallos en un matadero industrial. El matarife no siempre es perfecto, las máquinas fallan, y el desgraciado animal que sufre el error humano o el fallo mecánico agoniza con una expresión igualmente conmovedora para el espectador si lo viera en el cine como resulta conmovedora también para el matarife.

Este vídeo se suma a la manipulación de individuos sin escrúpulos para conseguir el poder, o al menos, suculentas subvenciones. De momento para "sobrecoger" con su chantaje emocional y caldear y animar su próxima manifestación a mediados de septiembre.

Las imágenes de ese vídeo nos conmueven en lo hondo igual que las imágenes de los yijadistas que asan vivas a mujeres o degüellan a hombres.

Nos conmueven. Pero no convencen.